Ahora sí, abiertamente, MORENA va por tus propiedades

Ante la imposibilidad de generar recursos, la pésima administración de los que ya existían y la crisis económica global, MORENA quiere tomar recursos de donde sea, incluso de los bienes de los ciudadanos.

Por Luis Antonio García, Franky

Maquillan de ideología lo que busca ser una salida a su ineptitud. Con el siguiente argumento, Alfonso Ramírez Cuellar justifica una propuesta peligrosísima para México: “La desigualdad extrema limita los avances en la lucha contra la pobreza. Restringe el crecimiento del capital físico, social y humano, que es necesario para mejorar las condiciones de vida de la población.”; en otro momento dice también: “El diálogo y el Acuerdo de Unidad y de Solidaridad Nacional tienen que reconstruirse. La magnitud de la emergencia económica y sanitaria así lo demanda. El punto de partida y el desenlace de las nuevas reglas de convivencia social es, sin lugar a duda, el tema del Bienestar.”

Pretende Ramírez Cuellar escudarse en la crisis sanitaria y en la tragedia de la desigualdad en México para dar atribuciones al INEGI, organismo autónomo, subraya él, así como las facultades legales para entrar a los hogares de los mexicanos para medir la concentración de riqueza de las personas, incluso tener acceso a las cuentas del SAT y la información financiera y bursátil de los ciudadanos.

Una de las cosas que no menciona Ramírez Cuellar es que, con la llegada de MORENA al poder, todos los organismos autónomos han sido debilitados, al grado de que algunos de ellos ya no sirven ni siquiera como floreros, por ejemplo, la Comisión Reguladora de Energía, y aún más lamentablemente, la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Han querido meter mano en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en el INE, han amenazado incluso con desaparecer el mismo INEGI, así que confiar en que respetarán su autonomía es tanto como encargar los corderos a un lobo, pensando que no pasará nada.

Por otro lado, Alfonso olvida que al gobierno no le corresponde medir si es moral o inmoral la desigualdad, mucho menos vigilar la riqueza de la gente. En todo caso, al Estado le corresponde observar la legalidad con la que se ha generado la riqueza y diseñar políticas públicas que permitan ir aminorando la brecha de la desigualdad.

En ese sentido, dice el presidente de MORENA que no hay mecanismos para medir la desigualdad y cómo se va erradicando. A él le digo que existe uno reconocido a nivel global que es el índice de Gini, mismo que, en su presentación del sábado, el ignorante que ocupa la Presidencia de la República, marcó como negativa su disminución durante el periodo neoliberal.

También sería importante que conociera que dos programas, premiados mundialmente, y fundamentales para el combate a la desigualdad y la destitución de la pobreza, mismos que habían logrado consolidarse de manera transexenal, eran Prospera (antes Oportunidades y antes aún Solidaridad) y el Seguro Popular. Si bien ambos eran perfectibles, la decisión del gobierno fue su desaparición sin implementar una política pública que cubriera los huecos que con ello se generaría, de manera satisfactoria.

La 4T ha llegado a destruir los pocos avances que se tenían en la materia. La desigualdad se combate generando oportunidades para que la gente salga de la pobreza a partir del estudio y el trabajo bien remunerado. MORENA entiende el combate a la desigualdad “al estilo Robín Hood”, al ser incapaces de producir, de generar riqueza y de hacer de México un país atractivo para la inversión, simplemente piensan en quitarle a los que tienen para repartirlo entre quienes no tienen.

Este modelo no ha funcionado ni funcionará, pero además descansa en una enorme hipocresía.

Quisiera ver al INEGI o a la Unidad de Inteligencia Financiera indagando en las propiedades de Manuel Bartlett, Alfonso Romo, los neo empresarios hijos del Presidente López, Yeidckol Polevnsky, Ricardo Salinas Pliego y muchísimos de los socios financieros del actual gobierno. Un sueño aún mayor sería pensar que puedan ser capaces en confiscar bienes del narcotráfico y/o crimen organizado, con quien el gobierno actual tiene una relación que no respeta la sana distancia, ni siquiera.

En el fondo lo que pretende MORENA es terrorismo fiscal. Expoliar a los que trabajan o a empresarios que no acepten someterse al poder político que hoy se siente invencible. Quitar recursos a ciudadanos indefensos para sustituir todo aquello que han dilapidado en locuras y obras faraónicas del intento de dictador.

Además, aprovecharían para acorralar a todo aquel que se oponga y para consolidar la lealtad del “pueblo bueno” al que seguirían comprando con dádivas.

Mientras algunos vemos la necesidad de acabar con la desigualdad tratando de erradicar la pobreza, MORENA quiere abatirla acabando con la riqueza. Quiere una sociedad de miserables que dependan de la dádiva gubernamental porque es una masa acrítica fácil de controlar. Es un proyecto de dominación.

Por eso el ejército por decreto a las calles, cuando no se está combatiendo el crimen organizado, para acompañar a los censores del gobierno a contar, cual en tiempos del otro López (de Santa Anna) cuantas ventanas tiene tu casa para definir el tamaño de tu contribución “por el bien de la Patria”.

La gran pregunta es sí lo vamos a permitir. La duda es, ¿qué más queremos para reaccionar?, ¿hasta cuándo?

Yo no lo permitiré, los voy a combatir al costo que sea.

Para acabar con los tiranos la Patria siempre parirá patriotas. Aquí estamos.



 

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