Poder o morir

La crisis mundial por la pandemia del coronavirus ha trastocado la vida de todos, la vida, como la conocíamos, acaba de desaparecer, y no, no es alarmismo, es una dura realidad que nos va a pegar, porque su total impacto no nos ha llegado.

Es un hecho que ahorita lo que más nos importa es salvar la vida, muchos están en casa tomando la cuarentena en serio, pero aquí hay varios escenarios que, si bien pudimos haber contemplado, no a todos nos pegara igual.

Están los que pueden, sin problema, ir a casa, cerrar su empresa o negocio, o simplemente dejarla en manos de personal de confianza.

Están los que harán la cuarentena no por gusto, sino porque sus empleadores decidieron cerrar, lo cual es una excelente medida, pero no es la mejor noticia para quien vive de lo que gana, por ejemplo los meseros o los repartidores de comida.

Están los empacadores de los supermercados, los vendedores callejeros, los que cuidan autos o los lavan, a ellos les va a pegar más, porque es gente que come de lo que gana o recibe de propina por proporcionar un servicio sin tarifa, y que, en su mayoría, están en el grupo de riesgo de +60.

En la mayoría de los países con esta problemática se están tomando medidas para minimizar el impacto económico de la crisis que vive el mundo, hay estímulos fiscales, ayudas del gobierno para grupos vulnerables, y, obviamente, medidas de salud para bajar el riesgo de contagio y salir lo más rápido posible de esto.

¿Y México?

Pues nada, en nuestro país las medidas no se toman en serio, pese a las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud, Andrés Manuel López Obrador sigue de gira, abraza y besa (de forma por demás inadecuada) a niños que los mismos padres le acercan; se niega a cancelar ese circo llamado “La mañanera”, poniendo en riesgo a todo el personal de Palacio Nacional y a los miembros de los medios de comunicación.

Pero eso no es lo más grave, lo verdaderamente alarmante es que no toma nada en serio, hace declaraciones que sólo harán que la pandemia sea más difícil de sobre llevar, sugiere que la gente se abrace, que salga a pasear, que se proteja con amuletos religiosos, y se niega a usar gel antibacterial.

Muestra un total desprecio por la salud de los demás, porque solamente un ser inestable mentalmente desprecia las instrucciones de médicos y especialistas alrededor del mundo; sólo alguien como él no tomaría en cuenta lo que está pasando en países de Europa, quienes advierten de los riesgos de no seguir las medidas de la OMS.

Pero que, muy alevosamente se cuelga medallas que no le corresponden, como la baja en el precio de las gasolinas por la caída en los precios del petróleo, como decir que no va a pasar nada en el país gracias a sus políticas, cuando en realidad es la población civil la que está pasando información constante, consejos de salud, y haciendo un llamado a permanecer en casa.

Pero tal vez lo peor son sus acciones alevosas, pues aprovechando la cuarentena los diputados de morena avalaron una iniciativa olvidada de 2014, con la cual se permite la reelección de los mismos y se les da derecho de estar en campaña y seguir cobrando del erario; estamos de acuerdo, era una iniciativa pasada pero, por qué avalarla en plena pandemia y aprovechando que no estaban los partidos de oposición? Eso se llama albazo señores!

Y ni que decir de su consulta a modo en Mexicali, donde de manera artera y con un acarreo descarado, se dio reversa a la construcción de una cervecera que abriría más de treinta mil fuentes de empleo, y que, con su cancelación, ya al 70%, se llevará más de 20 mmp en multas y compensaciones del erario mexicano.

Cuando el país más necesita la inversión, los empleos, que la economía se mueva, López Obrador aplica un nuevo golpe al país, otro Naim, otro proyecto cuya cancelación costará más que su construcción, otra muestra de que Morena  no sabe construir, y que carece de visión a futuro.

Por una vez señores, piensen y respóndanse así mismos:

¿Dejaremos de pensar en intereses personales? ¿Podremos luchar por el país y evitar su declive? O nos esperamos a partirnos la madre por un cubrebocas?

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